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Viaje a India Parte I - Llegada a Bangalore
Posted under Bangalore, India, ViajesEn este momento me encuentro en India por razones de trabajo, y dado que es una experiencia que no quiero olvidar pretendo mantener un registro de mis vivencias e impresiones aquí en mi blog.
El viaje fue bastante largo y comenzó en Indianápolis, USA. En total fueron más de 24 horas de trayecto en un vuelo con conexiones en Atlanta y París. Los dos últimos vuelos fueron en Air France, y me resultaron bastante agradables (muy buena atención, televisores en cada asiento, muchas películas y música para elegir, etc.). En el último avión la mayor cantidad de pasajeros eran Indios, así que la idea hasta ese momento lejana de que pronto estaríamos en India se hizo mucho más real y tangible.
Llegamos a nuestro destino, específicamente la ciudad de Bangalore (la tercera más poblada del país), en la madrugada del domingo 19 de Julio, un poco antes de la 1am. El ingreso en el aeropuerto fue mucho más relajado que en USA, sólo tuvimos que llenar 2 formularios, uno estándar y otro para control del AH1N1. Nos tomaron la temperatura y luego hicimos cola en forma individual para hablar con un oficial que me preguntó el propósito del viaje y cuántos días pretendía pasar en el país, para luego timbrar mi pasaporte y dejarme pasar sin mayor problema. Al retirar nuestro equipaje me encontré con que mi maleta tenía dos equis escritas con tiza en la parte superior e inferior. Rodrigo (el amigo con el que viajo) me dijo que más adelante estaban revisando esas maletas, pero al menos en mi caso no fue así y salí del aeropuerto sin que me pidieran abrirla, aunque con la preocupación de que hubieran revisado o sacado mis cosas en algún punto del viaje.
Al cruzar la puerta de salida del aeropuerto descubrimos que encontrar el taxi que nos estaba esperando iba a tomar más tiempo de lo que pensábamos:
Desafortunadamente la foto quedó bastante mala y el texto no es legible, pero en los numerosos carteles que sostenían en alto los taxistas se podía leer los nombres de empresas como Oracle o IBM, evidencia de que nos encontrábamos en el “Silicon Valley” de India.
Luego de dos vueltas por fin divisamos nuestros nombres y a nuestro conductor, un hombre llamado Albert Frank que, contrariamente a lo que nos habían contado y a mis expectativas, hablaba un inglés muy precario (un par de palabras apenas). Era muy amable, pero de tanto en tanto murmuraba frases en voz baja en el idioma de la región, el kannada, que Rodrigo yo tomábamos en tono de broma (aunque sin un dejo de sospecha) como insultos contra nosotros, seguramente porque eso es lo que esperaríamos que hiciera un chileno. Al final no entendí si tenía 25 o 35 años, pero sí me quedó claro que era un “family man” (tenía una esposa y un hijo).
El viaje desde el aeropuerto al hotel duró alrededor de una hora, y costó apenas 2000 rupias, unos 22.000 pesos chilenos, aunque el precio era irrelevante porque corría a cuenta de Perot Systems, la empresa donde vamos a trabajar esta semana (uno de los aspectos positivos de los viajes de trabajo). El trayecto fue nuestro primer acercamiento a la estructura urbana de Bangalore y a la forma de conducir que veríamos en nuestro paseo del domingo: calles que no parecen seguir ninguna planificación, muchos edificios a medio construir, y normas de tránsito que o bien no se respetaban en absoluto o no tenían sentido para nosotros. En plena ciudad íbamos a 80 km/h, como todo el resto de los vehículos que vimos.
Al llegar al hotel Albert nos pidió una propina (”tip” era una de las palabras que se sabía muy bien), repitiendo nuevamente la frase “I’m a family man”. Mi amigo fue el primero en darle porque yo tenía la billetera guardada en la mochila. Cuando por fin la encontré me miró con ojos de cordero degollado y me preguntó “And you sir?”. En mi familia diríamos que su actitud era de “más allá me das los 100″ (sé que nadie más va a entender eso). Al parecer le dimos una suma de dinero bastante buena, porque se le iluminó la mirada. Además nos dio su teléfono y nos insitió mucho en que podíamos salir a recorrer la ciudad con él a cuenta de “the company” (Perot Systems). Le dijimos que lo íbamos a llamar, pero sólo para dejarlo tranquilo porque obviamente nos pareció un poco turbia la oferta.
La gente del hotel resultó ser extremadamente amable y atenta, y por suerte su inglés era mucho mejor que el de Albert. Me llamó la atención que hablaban en voz muy baja, algo que interpreté como una señal de respeto. El muchacho que me ayudó con la maleta sólo entró a la pieza a dejarla después de haberme pedido permiso.
La habitación no tenía nada de particular en la decoración o la distribución, y me pareció bastante occidental en estilo:
Luego de ordenar mis cosas y tomar una ducha corta (y conectarme a Internet obviamente) me puse a ver un poco de televisión, principalmente noticias transmitidas en inglés y con un acento muy marcado. Las noticias más importantes del día eran la visita de Hillary Clinton y un ataque a un doctor en Bangalore (abreviado como “Four Men Attack Doc” en algunos momentos):
Bueno este post ya se ha hecho bastante largo, así que lo voy a dejar hasta aquí. En el próximo voy a hablar del paseo que hicimos por la ciudad, esta vez con muchas más fotos (y de mejor calidad). Cariños a toda mi gente.



