Archive for the ‘India’ Category

Aug
09

Viaje a India Parte III – El Vidhana Soudha y los Edificios Estatales

Posted under Bangalore, India, Viajes

Luego de visitar el Shiv Mandir, nos adentramos un poco en el centro de la ciudad para llegar a nuestro siguiente destino: los edificios administrativos del estado de Karnataka. El más imponente y bonito de ellos es el Vidhana Soudha, edificio que alberga a la asamblea legislativa y que lamentablemente no está abierto al público, por lo que sólo pudimos tomar fotografías de la parte externa (era bastante difícil obtener un buen ángulo porque es muy extenso). Una cosa curiosa de este edificio es el lema en su fachada que reza “Government work is God’s work” (“El trabajo de gobierno es el trabajo de Dios”).

DSC_0512El cambio de paisaje hacía notar que nos encontrábamos en una parte más céntrica de la ciudad

DSC_0515 El tráfico no mejoraba…

DSC_0525 Parte de la fachada del Vidhana Soudha

DSC_0525_2 “Government Work is God’s Work”

DSC_0556 Otro águlo

Junto al Vidhana Soudha se encontraban otros dos edificios muy llamativos: el Vikasa Soudha, mucho más pequeño que los otros y que alberga a los ministerios estatales, y al frente, cruzando la calle, el edificio de la Corte Suprema de Karnataka.

DSC_0562 El Vikasa Soudha

DSC_0541 La Corte Suprema de Karnataka

En las entradas tanto de la Corte Suprema como el Vidhana Soudha se congregaban muchos vendedores y visitantes. Aquí empezamos a ver otra cosa que se haría constante durante nuestra estadía en Bangalore: la gente nos saludaba con una sonrisa muy alegre y algunos nos pedían que les tomáramos fotos.

Frente a la Corte Suprema comenzamos a hablar con un hombre que nos presentó nuestro conductor. Primero nos hizo las preguntas típicas (de dónde éramos, qué hacíamos en Bangalore, etc.), en un inglés bastante fluido, y luego comenzó a preguntarnos si estábamos interesados en comprar alfombras o artesanías. A mi me pareció bastante agradable, pero a Rodrigo no le gustó y cortó la conversación. Después de alejarnos un poco me explicó que lo había encontrado peligroso, y según él nos había ofrecido “young ladies”, aunque yo no me di cuenta (probablemente me distraje mientras le tomaba una foto a unas personas que me lo pidieron cuando conversaba).

DSC_0534Frente a ambos edificios habían bastantes vendedores y visitantes

DSC_0551 Este viejito dormía plácidamente frente al Vidhana Sautha

DSC_0569 No queríamos ni imaginar como conduce está gente cuando han tomado…

Las fotos dan otra impresión, pero hacía bastante calor. Por suerte en el “ato” nos refrescaba el viento, y como no teníamos que recorrer a pie grandes distancias nos acalorábamos menos.

Bueno eso es todo por ahora. En el siguiente post voy a hablar de nuestro siguiente destino, una visita al mercado, una de las cosas más llamativas para mí de este paseo.

Aug
09

Viaje a India Parte II – El Templo de Shiva

Posted under Bangalore, India, Viajes

Ya han pasado varios días desde mi último post, de hecho ya me encuentro de vuelta en Chile, pero pretendo seguir con esta serie sobre India aprovechando que los recuerdo aún están frescos en mi mente.

Domingo 19 de Abril

Rodrigo y yo quedamos de levantarnos alrededor de las 9AM para tomar desayuno y salir a recorrer. Yo me acosté bastante tarde, o bastante temprano si se quiere, pasado las 6AM, cuando ya estaba amaneciendo, Pese a las pocas horas de sueño no tuve ningún problema para despertar, no sé si por las ganas de salir a conocer o por el famoso jet lag.

El desayuno fue bastante bueno, estilo buffet con muchas opciones para escoger, algunas familiares y otras desconocidas, y nuevamente nos vimos gratamente sorprendidos por la extrema amabilidad de la gente. El café del sur de India con leche fue un verdadero descubrimiento, y se transformó en uno de nuestros sabores predilectos de las mañanas. Luego de comer nos dirigimos a la recepción para preguntar por algún mall que estuviera cerca (lo que en realidad no era lo más interesante que podíamos visitar, pero bueno). Aparentemente era sólo cosa de salir a la calle frente al hotel y tomarla hacia la izquierda.

Al salir vi que 3 extranjeros, que reconocí como huéspedes de nuestro hotel, hacían parar a un pequeño vehículo de sólo 3 ruedas, pintado de negro y amarillo, un “auto rickshaw” o “auto”, palabra que la gente a la que le preguntamos pronunciaba como “ato”. Luego de conversar un poco con el chofer los hombres se subieron y partieron con rumbo desconocido para nosotros.

DSC_0269 La calle frente al hotel

Auto rickshaw o "ato" para nosotros El “ato” que tomaron los extranjeros

Nuestra idea original era recorrer a pie, pero decidimos imitar a nuestros compañeros de hotel, así que detuvimos al siguiente “ato”  que pasó y le indicamos como pudimos (pues el conductor no hablaba mucho inglés) que queríamos ir a un mall. La verdad es que el vehículo era bastante inseguro: además de lo endeble que se veía de cuerpo, no tenía puerta por el lado izquierdo y sólo dos fierros al lado derecho. Parecía que en cualquier momento se podía volcar o íbamos a salir despedidos hacia afuera, y para rematar no estaba en las mejores condiciones, hasta le faltaba el espejo retrovisor del lado del conductor.

DSC_0273 Nuestra perspectiva desde atrás

DSC_0287 Nota “legal”

DSC_0288Detalle del taxímetro

DSC_0280 Detalle del techo

Nuestra segunda experiencia en el tráfico de la ciudad fue aún más intimidante que la primera. En vez de señalizar con luces, los conductores sacaban una mano por el lado hacia el que pretendían girar (aunque algunas veces ni esa molestia se tomaban), había giros en U en cualquier parte, detenciones repentinas en el camino y vehículos que se cruzaban de improviso o que venían en sentido contrario. Básicamente no se respetaba prácticamente ninguna norma de tránsito, seguridad o sentido común. Nuestra teoría era que el “sistema” funcionaba en parte porque la cantidad de vehículos impide ir muy rápido y en parte porque los conductores están preparados para cualquier cosa, por lo que reaccionan de forma apropiada.

A los lados del camino vimos algunas de rasgos de la ciudad que se transformarían en algo cotidiano en los siguientes días: las famosas vacas comiendo y desplazándose libremente por todos lados, una multitud de pequeños negocios, los templos, la gente viviendo literalmente en la calle en unas especies de carpas, las mujeres con sus vestidos de llamativos colores, la pobreza y el contraste social. Nos llamó mucho la atención que familias completas se desplazaran en una sola motocicleta.

DSC_0295 Nótese la clínica a la izquierda (“Shiva Ganga Clinic”)

DSC_0297 Al fondo un restaurante vegetariano, muy comunes en India

DSC_0347 Una familia de cinco personas en una moto

DSC_0384 Uno de los muchos vendedores de jugo de coco

DSC_0392 Las infaltables vacas

Al ver que el trayecto se alargaba sin que divisáramos el famoso mall, además de alegrarnos por no andar a pie decidimos negociar con el conductor un pequeño tour por la ciudad. Nos pidió 500 rupias (unos 6000 pesos chilenos o poco más de 10 dólares) por un recorrido de 2 horas, lo que nos pareció más que razonable y cerramos el trato.

Entramos a un estacionamiento bastante maloliente donde dejamos el “ato” para dirigirnos a nuestro primer destino, un templo hindú llamado Shiv Mandir. Si yo pensaba que los católicos mezclan la religión y el dinero más de lo conveniente, este templo resultó ser casi una feria (sin ánimo de ofender obviamente). Se cobraba básicamente por todo y en forma separada: por entrar, por sacar fotos, por grabar videos, por las ofrendas, por dejar los zapatos en custodia, etc. De hecho al principio pensé que habíamos entrado a una especie de feria artesanal. “You are blessed… you have arrived at the door step of Shiva!!” rezaba un pequeño cartel en la entrada.

DSC_0410 La entrada del templo

DSC_0413 “Fotos originales de Shiv Mandir”

DSC_0414 Música religiosa en venta a la entrada del templo

Me di cuenta de que en realidad estábamos en un templo cuando llegó el momento de sacarnos los zapatos. Rodrigo y yo nos reíamos pensando en lo poco salubre que debía ser caminar descalzos en ese lugar, y ya nos imaginábamos con una tremenda infección o algún hongo en los pies, pero lo importante era conocer, así que no nos quedó más remedio que hacerlo.

DSC_0421 Arriba a la izquierda la custodia de calzado, a la derecha la venta de ofrendas

Uno de los rituales consistía en un “circuito” formado por 108 recipientes metálicos, uno por cada nombre de Shiva, donde el devoto depositaba una moneda después de recitar el nombre correspondiente. Las monedas se podían comprar ahí mismo (obviamente) por tan sólo 200 rupias. Ya que no sabíamos pronunciar los nombres (convenientemente impresos en un folleto) Rodrigo y yo sólo recitábamos una frase o palabra que nos había enseñado el conductor (que resultó ser Católico).  Yo al parecer me distraje porque me sobraron bastantes monedas (espero que Shiva no se haya molestado). Me imaginé que no estaba permitido quedármelas, así que simplemente las puse todas en el último recipiente.

DSC_0420 El “circuito” de los 108 nombres de Shiva

DSC_0429 Las monedas y el folleto con los 108 nombres de Shiva, todo por 200 rupias

Luego de completar el circuito pasamos a una parte más interna del templo, donde varias personas oraban frente una gran estatua de Shiva, notoriamente moderna, pero bastante imponente y agradable estéticamente. Tomamos algunas fotos, y llegó el momento de entregar la ofrenda de vegetales que Rodrigo había comprado en la entrada. No me fijé bien en lo que hacían, pero creo que la molían o desmenuzaban y luego la entregaban de vuelta en la misma bolsa.

DSC_0431 La gente orando (al parecer) frente a la estatua de Shiva

DSC_0442 Aquí se entregaba la ofrenda

DSC_0473 La estatua de Shiva en todo su esplendor

Una vez entregada la ofrenda ingresamos a un nuevo circuito, una especie de pasillo muy estrecho que rodeaba la estatua de Shiva por debajo, donde vimos lo más extraño de todo el templo. Al costado habían varios objetos de lo más variopintos, puestos en vitrinas la mayoría, y que no tenían significado alguno para nosotros, pero que los fieles parecían comprender y respetar. Varios de los objetos eran “animados”, y sus movimientos estaban acompañados por juegos de luces.  Dos de las figuras eran antropomorfas (asumí que representaban dioses), y me pareció que la animación pretendía inspirar miedo (luces rojas y sonidos graves), pero la verdad es que provocaban más risa que otra cosa.

DSC_0449 Rodrigo entrando al estrecho pasillo del nuevo “circuito”

DSC_0452 Esta figura emitía unos sonidos y se encendía una luz roja (el efecto se perdió porque usé flash)

DSC_0453 El objeto blanco es un trozo de hielo que la gente tocaba

DSC_0457 Este objeto se abría y cerraba periódicamente

Terminado el circuito sacamos algunas fotos más y decidimos marcharnos. Retiramos nuestros zapatos en la custodia y nos encontramos con más puestos de venta, donde Rodrigo compró una figura de Ganesha.

A pesar del aspecto comercial del templo, me quedé con la impresión de que la gente que acudía a él lo hacía con bastante fe y devoción, y que no era muy distinto a lo que vemos normalmente en las iglesias en Chile: varían los rituales y los ídolos, pero en esencia es lo mismo (incluido lo comercial).

Muy satisfechos con la experiencia partimos rumbo a nuestro siguiente destino, pero eso ya queda para el siguiente post.

DSC_0481 Esperando los zapatos

DSC_0484La salida estaba repleta de puestos de venta de souvenirs

DSC_0487Uno de los puestos

DSC_0490 Esta escena justo afuera del templo me encantó por su colorido

Jul
19

Viaje a India Parte I - Llegada a Bangalore

Posted under Bangalore, India, Viajes

En este momento me encuentro en India por razones de trabajo, y dado que es una experiencia que no quiero olvidar pretendo mantener un registro de mis vivencias e impresiones aquí en mi blog.

El viaje fue bastante largo y comenzó en Indianápolis, USA. En total fueron más de 24 horas de trayecto en un vuelo con conexiones en Atlanta y París. Los dos últimos vuelos fueron en Air France, y me resultaron bastante agradables (muy buena atención, televisores en cada asiento, muchas películas y música para elegir, etc.). En el último avión la mayor cantidad de pasajeros eran Indios, así que la idea hasta ese momento lejana de que pronto estaríamos en India se hizo mucho más real y tangible.

Llegamos a nuestro destino, específicamente la ciudad de Bangalore (la tercera más poblada del país), en la madrugada del domingo 19 de Julio, un poco antes de la 1am. El ingreso en el aeropuerto fue mucho más relajado que en USA, sólo tuvimos que llenar 2 formularios, uno estándar y otro para control del AH1N1. Nos tomaron la temperatura y luego hicimos cola en forma individual para hablar con un oficial que me preguntó el propósito del viaje y cuántos días pretendía pasar en el país, para luego timbrar mi pasaporte y dejarme pasar sin mayor problema. Al retirar nuestro equipaje me encontré con que mi maleta tenía dos equis escritas con tiza en la parte superior e inferior. Rodrigo (el amigo con el que viajo) me dijo que más adelante estaban revisando esas maletas, pero al menos en mi caso no fue así y salí del aeropuerto sin que me pidieran abrirla, aunque con la preocupación de que hubieran revisado o sacado mis cosas en algún punto del viaje.

Al cruzar la puerta de salida del aeropuerto descubrimos que encontrar el taxi que nos estaba esperando iba a tomar más tiempo de lo que pensábamos:

Desafortunadamente la foto quedó bastante mala y el texto no es legible, pero en los numerosos carteles que sostenían en alto los taxistas se podía leer los nombres de empresas como Oracle o IBM, evidencia de que nos encontrábamos en el “Silicon Valley” de India.

Luego de dos vueltas por fin divisamos nuestros nombres y a nuestro conductor, un hombre llamado Albert Frank que, contrariamente a lo que nos habían contado y a mis expectativas, hablaba un inglés muy precario (un par de palabras apenas). Era muy amable, pero de tanto en tanto murmuraba frases en voz baja en el idioma de la región, el kannada, que Rodrigo yo tomábamos en tono de broma (aunque sin un dejo de sospecha) como insultos contra nosotros, seguramente porque eso es lo que esperaríamos que hiciera un chileno. Al final no entendí si tenía 25 o 35 años, pero sí me quedó claro que era un “family man” (tenía una esposa y un hijo).

El viaje desde el aeropuerto al hotel duró alrededor de una hora, y costó apenas 2000 rupias, unos 22.000 pesos chilenos, aunque el precio era irrelevante porque corría a cuenta de Perot Systems, la empresa donde vamos a trabajar esta semana (uno de los aspectos positivos de los viajes de trabajo). El trayecto fue nuestro primer acercamiento a la estructura urbana de Bangalore y a la forma de conducir que veríamos en nuestro paseo del domingo: calles que no parecen seguir ninguna planificación, muchos edificios a medio construir, y normas de tránsito que o bien no se respetaban en absoluto o no tenían sentido para nosotros. En plena ciudad íbamos a 80 km/h, como todo el resto de los vehículos que vimos.

Al llegar al hotel Albert nos pidió una propina (”tip” era una de las palabras que se sabía muy bien), repitiendo nuevamente la frase “I’m a family man”. Mi amigo fue el primero en darle porque yo tenía la billetera guardada en la mochila. Cuando por fin la encontré me miró con ojos de cordero degollado y me preguntó “And you sir?”. En mi familia diríamos que su actitud era de “más allá me das los 100″ (sé que nadie más va a entender eso). Al parecer le dimos una suma de dinero bastante buena, porque se le iluminó la mirada. Además nos dio su teléfono y nos insitió mucho en que podíamos salir a recorrer la ciudad con él a cuenta de “the company” (Perot Systems). Le dijimos que lo íbamos a llamar, pero sólo para dejarlo tranquilo porque obviamente nos pareció un poco turbia la oferta.

La gente del hotel resultó ser extremadamente amable y atenta, y por suerte su inglés era mucho mejor que el de Albert. Me llamó la atención que hablaban en voz muy baja, algo que interpreté como una señal de respeto. El muchacho que me ayudó con la maleta sólo entró a la pieza a dejarla después de haberme pedido permiso.

La habitación no tenía nada de particular en la decoración o la distribución, y me pareció bastante occidental en estilo:

Luego de ordenar mis cosas y tomar una ducha corta (y conectarme a Internet obviamente) me puse a ver un poco de televisión, principalmente noticias transmitidas en inglés y con un acento muy marcado. Las noticias más importantes del día eran la visita de Hillary Clinton y un ataque a un doctor en Bangalore (abreviado como “Four Men Attack Doc” en algunos momentos):

Bueno este post ya se ha hecho bastante largo, así que lo voy a dejar hasta aquí. En el próximo voy a hablar del paseo que hicimos por la ciudad, esta vez con muchas más fotos (y de mejor calidad). Cariños a toda mi gente.