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Apr
26

Saludo desde muy lejos

Posted under Sin categoría

Bienvenido, lector anónimo (y probablemente inexistente) a este humilde blog que hoy vierto al ciberespacio. Si debo ser sincero, no sé claramente la razón que me impulsa a crearlo. Quizás es el deseo de desarrollar mis ideas de una forma más estructurada, y de evitar que se diluyan en las ocupaciones y preocupaciones cotidianas. Quizás busco una forma sencilla de recopilar y compartir la información que me interesa. O también puede ser simplemente el mundano hecho de que, como todo ser humano, una parte de mi tiene la necesidad de hablarle al mundo y de creer que, en algún lugar recóndito, alguien escucha.

Me demoré diez segundos en pensar en un título. Normalmente me cuesta mucho ponerle nombre a las cosas, pero extrañamente esta vez la frase llegó de forma casi natural. Sé que no es especialmente original, pero me gusta la sensación de vértigo que me genera, la misma que experimento en los momentos en que cobro conciencia de cuán grande es el mundo y de lo insignificante que soy.

De cierta forma es un sentimiento similar al que inspira el pensar en la muerte, puesto que cambia bastante la perspectiva con la que se mira todo. Es muy fácil dejarse engañar por los bienes que adquirimos, los sueldos que ganamos o las metas que cumplimos, y creer que somos especiales, casi invencibles incluso, pero basta pensar por un minuto en estas dos cosas (muerte e infinito) para que de pronto todo lo demás se haga diminuto.

Cuando miro a la gente y me veo a mí, me doy cuenta lo extremadamente lejos que estamos unos de otros, escondidos en miedos, apariencias, costumbres y tantas otras barreras de protección. Me imagino que somos como los átomos, con una apariencia externa sólida que esconde un núcleo pequeñísimo en el centro. Yo mismo me siento como un ser aparte que vive dentro de la persona que interactúa con el mundo, observando y analizando lo que sucede alrededor como si fuera una película, pero sin mostrarme realmente a nadie. Hoy sin embargo, decidí cruzar por un momento la brecha que me separa del exterior para saludar. Saludar desde muy lejos.